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domingo, 31 de marzo de 2013

Brotes



La avidez por el masculino ser que se había mudado al piso de abajo
le motivó invertir en un producto facial para eliminar imperfecciones. 


Un dedo accionaba el timbre el sábado por la noche.
Otro dedo untaba la solución cremosa.


Y el rojizo descuido
en forma de rostro
se mostró para la cena.




  




NOTA:  
Visita a tu alergólogo con relativa frecuencia.

martes, 31 de julio de 2012

Cable - a - cción



Aterradora resulta en ocasiones la intrascendencia. Una huella significativa que mantenga cierta memoria de nuestro rastro existencial por el planeta suele resultar necesaria. Para suerte del humano, su simple existencia ya lo modifica todo, no es necesario ser consciente de ello.

Nuestro legado de especie es aquel que se transmite en forma de conocimiento. Resulta que cada invento con fines utilitarios, se da modos de someter de algún modo a su inventor. Se propaga en diversas direcciones desmedidamente en el accionar diario del individuo, pasando de algo novedoso a una rutina, por supuesto igualmente pasajera. 

Y de pronto ya está ahí, imposible de obviar, su presencia se superpone a la del sujeto mimetizándose en la conciencia cotidiana de lo necesario. 

Se digita, se compila, se traduce, se transmite, se decodifica, se ejecuta... un si y un no pertinente, induce a pensar en que siempre tendrán que haber esas dos únicas e inevitables alternativas binarias.

A raíz de seguir ideando requerimientos que satisfagan los niveles standard de una vida congruente con el desarrollo, nos enchufamos, nos anexamos, nos conectamos, en suma:



 ¡estamos recontracableados por todas partes!

Aparece esta sensación de vínculo con cualquier red que esté a nuestro alcance y que nos muestre como seres social, laboral, y económicamente activos.

Las conexiones que ahora mantenemos son a través de estos artificios de cobre cubiertos con aislante de plástico... aunque de a poco incluso éstos últimos nexos se van superando para pasar a lo inhalámbrico, ahora la secuencia de señales y ondas suple todo aquel residuo físico de conectividad.

Hasta que apareció este término tan a la moderna. Muchos dicen que como nunca nos mantenemos cercanos, reduciendo las distancias reales entre individuos con toda la tecnología para ello...

aunque en el fondo parezca que estamos distanciándonos, embebidos por este afán de enchufarnos y ser parte de la RED sea cual fuere: eléctrica, electrónica, magnética, cualquiera sirve pero debemos ser parte del todo conectado a un algo para ser alguien.


¡  Próximamente idearemos antenas adaptadas 
a nuestra cerebro para no tener que estar 
en el ahí, pero sí conectados  !


lunes, 13 de junio de 2011

Flama Bibliófila

¡¡ Un librero mutilado ha sido encontrado!!

Sus fragmentos yacen desperdigados y listos para servir de combustible. Miles y miles de planteamientos sin ninguna trascendencia más allá de las cenizas etéreas, o el olvido de lo efímero, o el desdén de lo ignorable.

Portadas, contraportadas, índices, epígrafes tratando de redibujar títulos corroídos que hace mucho tiempo  desgastaron las neuronas de sus creadores sumiéndolos en el aturdimiento.

Las frases célebres, los profundísimos pensamientos, las palabras eruditas, todo a modo de leña para la perfecta quemazón en medio de aquella sala o de aquel patio plagados de oxígeno.


La llamarada viva y abrazadora
desprendía la energía de ideas y
argumentos, que sin embargo
nadie absorbia por más intensa
que ésta fuera.

Así era la atmósfera, se respiraba
antigua sabiduría cargada de juicios
y pareceres que se liberaron del papel
para formar parte de las partículas del
polvoriento todo.



Los átomos físicamente reorganizados
de a poco constituían los vestigios 
que marcaban el centro del lugar del crimen
y de aquella voluntad egoísta que prefirió 
borrar del universo la evidencia de cierto
razonamiento concreto y a la vez anacrónico.
 Multitudes de partículas guiadas por vientos resaltadores de olvidos.



Esta pseudorealidad se repitió una y otra vez en múltiples sueños de individuos fantasiosos que veían libreros mutilados y los residuos polvorientos de miles de libros.


¡¡ Pero la cruda verdad, es que nadie nunca escribíó nada !!




miércoles, 14 de abril de 2010

Pulmoquio

Por debajo del agua empezó a respirar, sus pulmones resistieron.

Falto de aire en medio de la humareda, sus pulmones aguantaron.

En el frío páramo escaso de oxígeno, sus pulmones no se quebrantaron.

En el calor asfixiante, sus pulmones no se quejaron.

Por el enfisema pulmonar, esos pulmones se derritieron.


miércoles, 31 de marzo de 2010

Deserticerebral




Cerebros agotados. La frescura de la tranquilidad ha rehuído de ellos, sólo el estrés los domina y los sume en la tensión. su accionar se ha limitado a mínimas insinuaciones de originalidad, y se confunden con la monotonía marcada de la humanidad. Tarde o temprano mostrarán indicios de agonía, que se repartirán por los poros de sus respectivos cuerpos denotando amargura, y falta de emotividad.

La vida es lo que es. La historia resultado de decisiones e indecisiones. Vertientes por un lado y por otro, lo que han llamado elegantemente, bien y mal. A la larga todos esos factores han configurado el mundo como lo sabemos, nuestro gran hábitat humano que siempre nos trae diversas reacciones por su existencia y esencia. En fin, cientos de mentes presas de sus labores cotidianas, que de un momento a otro reflexionan, y no se ven como en su juventud. Tantos anhelos e ideas, que se fueron diluyendo en el desierto de la madurez.

Y es así, precisamente, como estos cerebros tientan a la fortuna para desligarse de sus pesados procesos diarios, por medio de divagaciones o cualquier otro distractor, que refresque su reseca materia nerviosa, que extenuada clama por sosiego. Y he aquí que cobra sentido la sinrazón, la locura, y por sobre todo la sensación de sentir que tu mente vuela, libre e indiferente a los preceptos vacuos del conformismo.

sábado, 27 de febrero de 2010

Y.....Paff......Silencio.



Escudos de confusión blindando lóbregos anhelos. El arrepentimiento podría volverlo demente, y trastornarlo de modo que su vida se volviera un calvario. Pero no se sentía capaz. El llanto de aquel pequeño niño le revolvía el cerebro, y no podía dormir entre tanto bullicio. Nunca tuvo paciencia y por mala gana, no se levantó a ver lo que le ocurría al engendrito, que jadeaba del constante y profuso lagrimeo. Intentaba ignorar todo, mas los gemidos lo hacían imposible.

Pensaba en ponerle un tapón en la boca para que se callara de una vez por todas o lo que fuera para deshacerse del perturbante chiquillo, y su conciencia se lo impedía, sólo por tratarse de un bebé. Cada vez se estresaba más y ansiaba silencio y tranquilidad. De pronto, sus oídos alcanzaron a percibir sólo un sonido seco, lo que le motivó a levantarse e ir a ver qué había sucedido.

Abajo junto al pasamanos, yacía el niño boca arriba, muerto por el tremendo golpe sufrido en el cráneo al rodar las escaleras. No se inmutó ante tal acontecimiento y volvió a su cuarto; vaya poder de la mente, pensó, mientras se disponía a dormir un rato, al fin en total serenidad.

domingo, 14 de junio de 2009

Resonante disturbio



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Sonidos perturbantes e incómodos interrumpen la actividad que me encuentro realizando. Automáticamente mi cerebro intenta reconocer tal ruido, al asociarlo mi actitud se transforma y adquiere los oscuros dotes del rechazo. Casi maquinalmente mis ojos intentan seguir la fuente del zumbido para lograr convencerme de la imagen que ya se ha formado en mi cabeza.
Efectivamente, doy por hecho que mis suposiciones eran ciertas, y que ese maldito zumbido provenía de un insecto.
La reacción inmediata que experimento es buscar la forma de eliminar a ese ser, aplastándolo con lo primero que encuentre. En este punto caben varias consideraciones argumentativas del por qué de tal reacción tan propia y cotidiana en la gente. Intolerancia e irrespeto son los primeros calificativos que se me ocurren ante tales acciones. Lo siguiente que se me ocurre es cuán despreciables somos por el hecho de considerar deliberadamente y por fugaces instantes, que otras formas de vida como los insectos nos estorban o perturban lo suficiente para ser eliminados; es decir decidimos sobre la vida de otros organismos por nuestra arrogancia y supuesta superioridad.
Es así como nuevamente pongo en tela de duda nuestra racionalidad tan característica, pero a la vez admito que yo tampoco dejo de pertenecer a este grupo de humanos abusivos y desalmados que se permiten despreciar diversas formas de vida, y eliminarlas como ¨ïnsectos¨, y tan sólo por nuestra maldita irritabilidad.