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miércoles, 9 de noviembre de 2011

De malas...







En un día de frustración...

la mujer miró su pupila reflejada en el parabrisas de su deportivo y pensó:

¡¡ maldita sea, más el precio y el airbag ni se abrió !!

lunes, 29 de noviembre de 2010

Décimo Intento





En múltiples ocasiones, el cerebro muestra un comportamiento inadecuado, impropio o simplemente no acostumbrado. Parece como si nada le inspirase a desenvolverse como debiera, es algo así como si tuviera una patología que se sabe no puede solucionarse con tratamientos externos.  Esa oclusión funcional del órgano puede invadir íntegramente al individuo, quien a veces percibe y siente como se entorpecen incluso sus movimientos. Tal situación, confusa al igual que incómoda, puede resultar frustrante porque no suele mostrarse como un problema claro al que se le puede buscar una solución, sino que está en permanente ocultamiento y descubrirla requiere atención, concentración y detenimiento, que a veces, igualmente se ausentan.

Pero si se da el seguimiento a la complicación, surge la idea de que algo le falta al pobre cerebro, o se le ha perdido ese algo. Ese “norte” que lo mantiene centrado siendo lo que es y mostrándose precisamente como un “CPU” que rigue a todo el organismo y controla sus funciones, eso es lo que se ausenta sin razón aparente. A diferencia de los ordenadores que funcionan en base a órdenes en determinados lenguajes, nuestra unidad de proceso requiere todo un ingrediente que suele mimetizarse con relativa rapidez, y claro, en esos momentos el cerebro simplemente se desorienta sin que lo podamos advertir a la primera.

Hablamos de la VOLUNTAD, un motorsito que lo mueve todo en el individuo, o aquel engranaje central que permite que ese movimiento ocurra. Más que un ingrediente podríamos decir que es el chef que enfoca toda actividad posible y que construye las decisiones como si de dócil arcilla se tratase, es decir las modela a su manera y peculiar forma. Entonces esta voluntad es la culpable de que un órgano y a la postre, un individuo se desorienten. Con qué facilidad nos declara la huelga y nosotros sin poder tacharla de irresponsable, porque se nos enoja, es mejor acercársele con mucho cuidado para que se nos vuelva de nuestro lado.


Humm.... y sí, era eso lo que a nuestro cerebrito le faltaba.......

Y,,  pues,,, si la voluntad es el operador de nuestra unidad de proceso, el virus cerebral que lo trunca sería  la pereza o el miedo a decidir..............  ¿ Qué dicen?

miércoles, 30 de junio de 2010

Umbraloide

Haces de luz refractados impresionan mi pupila, por fuera mundos coexistiendo;
SERES
aaaaaaaaaaaanimados, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa inanimados.

Las ramas briosas por los vientos vespertinos soportan sobre sí a las aves vacilantes, mientras éstas husmean la tierra en busca de insecto - proteínas. Hojas muertas y errantes coquetean con el pasto apaciguado que no se traga su juego y las deja en su ir y venir.

Realidades intocables, prohibido el paso.

Se levantan las partículas de polvo espeso y obnubilante frente a los gusanos impacientes cuya escapatoria de esas aves hambrientas se complica todavía más. Un pétalo dócil se desprende de su flor mientras la mariposa adormecida reposaba en él, navegan juntos e inéditos por los aires desafiantes quebrando restricciones espaciales.

Realidades impalpables, prohibido el paso.


Ese umbral parece infranqueable mas mi codo lo revolotea con un simple borrón, ahora al fin quebrantado el cerrojo, formo parte de la cósmica realidad que se encuentra a mi alrededor y como cualquier ente ligero que se lo lleva el viento, me libero.

Prohibido Prohibir.



jueves, 13 de mayo de 2010

Octavo Intento


La realidad se convierte en materia prima para el sujeto, su imaginación la herramienta más poderosa, los límites sólo se contemplan si la mente se comporta poco incisiva.
Modificar, aaaaaaacambiar, aaaaatrastornar, aaaaaaconstruir, aaaaaainventar En fin,,, CREAR.

Ésta ha sido desde hace muchos siglos la naturaleza humana, es decir, la modificación del entorno, siendo así animales culturales. Cada vez trascendiendo en el espacio - tiempo más allá de lo meramente instintivo, generando más y más necesidades inherentes a nuestro comportamiento que ha ido evolucionando a través de las épocas y complejificándose con el desarrollo de todos los campos del saber, y por consiguiente de las tecnologías. Y en la actualidad, seguimos con la tendencia de crearnos necesidades que a la larga se convierten en nuevos mercados, y que en muchos casos llegan a hacer dependientes a muchos individuos.

Mas la territorialidad, ese razgo tan de reino animal, sigue arraigándose con gran notoriedad, lo que va marcando una tendencia siempre de primordial belicismo que ha desencadenado destrucción masiva y daños colaterales invalorables. Valga recalcar, los únicos animales que damos muerte a seres de la misma especie, sin necesariamente velar por la supervivencia. ¿Impulsivos y orgullosos, o simplemente irracionales?

En este punto, es válido citar al autor hindú Krishnamurti, en el libro El Imperio de la Libertad, manifiesta: " En lo externo hay progreso, de la carreta de bueyes al avión de turbinas, pero psicológicamente el individuo no cambió nada, y las estructuras de las sociedades las crearon los individuos". Da que pensar.......

miércoles, 31 de marzo de 2010

Deserticerebral




Cerebros agotados. La frescura de la tranquilidad ha rehuído de ellos, sólo el estrés los domina y los sume en la tensión. su accionar se ha limitado a mínimas insinuaciones de originalidad, y se confunden con la monotonía marcada de la humanidad. Tarde o temprano mostrarán indicios de agonía, que se repartirán por los poros de sus respectivos cuerpos denotando amargura, y falta de emotividad.

La vida es lo que es. La historia resultado de decisiones e indecisiones. Vertientes por un lado y por otro, lo que han llamado elegantemente, bien y mal. A la larga todos esos factores han configurado el mundo como lo sabemos, nuestro gran hábitat humano que siempre nos trae diversas reacciones por su existencia y esencia. En fin, cientos de mentes presas de sus labores cotidianas, que de un momento a otro reflexionan, y no se ven como en su juventud. Tantos anhelos e ideas, que se fueron diluyendo en el desierto de la madurez.

Y es así, precisamente, como estos cerebros tientan a la fortuna para desligarse de sus pesados procesos diarios, por medio de divagaciones o cualquier otro distractor, que refresque su reseca materia nerviosa, que extenuada clama por sosiego. Y he aquí que cobra sentido la sinrazón, la locura, y por sobre todo la sensación de sentir que tu mente vuela, libre e indiferente a los preceptos vacuos del conformismo.