Rueda de bicicleta; Marcel Duchamp
Andan a pedales los anhelos, esquivando máquinas a motor, vacias y frías, Se detienen ante el ruido, giran y siguen. Tumban basureros con facilidad, dejando atrás todo el deterioro diario, relegando a rastras el vacío y la conformidad . Es la alternativa sana a la movilidad, gentil con el ambiente, y frágil en si misma ante el peligro del atropello.
Esquivar y esquivar. Sentirse fuera de tono y continuar por el camino que rehuye la comodidad. Valerse por si mismo y por sus músculos, los cuales, àvidos de energías que se recompensan con agua, frutas, y algo que contenga dulce.
Pedaleando hacia donde quiera, con un rumbo definido, o no. El sudor que resbala por los poros, reconfortante residuo que humedece tejidos, agota y obliga a parar. Jadeo tras jadeo, con el sentir de haber cumplido. Respiraciones agitadas que llenan los pulmones de aire y un corazón palpitando aceleradamente, indicios de una pedaleada consciente de sí, y de aportar en algo a la descontaminación del planeta.