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lunes, 15 de marzo de 2010

Radios

Rueda de bicicleta; Marcel Duchamp

Andan a pedales los anhelos, esquivando máquinas a motor, vacias y frías, Se detienen ante el ruido, giran y siguen. Tumban basureros con facilidad, dejando atrás todo el deterioro diario, relegando a rastras el vacío y la conformidad . Es la alternativa sana a la movilidad, gentil con el ambiente, y frágil en si misma ante el peligro del atropello.

Esquivar y esquivar. Sentirse fuera de tono y continuar por el camino que rehuye la comodidad. Valerse por si mismo y por sus músculos, los cuales, àvidos de energías que se recompensan con agua, frutas, y algo que contenga dulce.

Pedaleando hacia donde quiera, con un rumbo definido, o no. El sudor que resbala por los poros, reconfortante residuo que humedece tejidos, agota y obliga a parar. Jadeo tras jadeo, con el sentir de haber cumplido. Respiraciones agitadas que llenan los pulmones de aire y un corazón palpitando aceleradamente, indicios de una pedaleada consciente de sí, y de aportar en algo a la descontaminación del planeta.






viernes, 30 de octubre de 2009

La voluntad de un Pelo

Palabras distantes que transitan libres, llegan a mi mas no las percibo.
Me aburro de la situación y busco un escape, cualquiera, sea simple o rebuscado.
Me rasco la cabeza y veo como cae uno de mis pelos sobre el cuaderno, ligeramente garabateado.
Su forma ondulada me intriga y lo observo, alrededor de unos tres minutos para luego reaccionar.
Intento decidir la suerte de esa fibrilla. La miro fijamente y me inquieta su silueta.
Dibujo mentalmente esa silueta ondulada una y otra vez, como si fuera entretenida.
La sostengo entre mis dedos, y la soplo. Describe movimientos sinuosos.
Estiro el cabello y capto su facilidad de volver a su estado natural.
Repito el proceso, y el mismo resultado. He descubierto un nuevo juguete....
Simple y entretenido. Perdí todo el hilo de la clase.
Pero sigo sosteniendo en la palma de mi mano el pelo cosquilleante.
Con un esfero lo rozo y veo como se adhiere a la punta.
Vaya, parece una limadura metálica, con un imán que lo atrae.
Luego, y al final de todo el pelo se gasta, se rompe
y se terminó mi breve entretenimiento.