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lunes, 28 de mayo de 2012

Manifiestos



Alguna fuerza obró de improvisto el mero instante en que el inusitado silencio pudo germinar y por fin no vociferaba el megáfono proselitista. Los oídos estériles encontraron sosiego en medio de una mañana aparentemente fría, reconfortante... respirar tranquilidad y notar que esa diaria voz tan incómoda estaba tendida en media plaza alegraba a cualquiera.

Los caminantes y sus rostros conformes daban forma al tumulto que observando la silueta despojada de sonoridad, sabía que un enorme problema estaba resuelto. De pronto una ligerilla sucesión de sonido los atemorizó...


¡ Existimos, somos, estamos !


Decía aquel insecto apoderado de una nueva voz amplificada que se encontró tras la mordida letal al antropomorfo.

domingo, 18 de marzo de 2012

Nina-Kuru

De atmósferas quebrantadas es lo equivalente a citadino. La serenidad y el silencio a oscuras casi no se logran en estos días de vertiginosa artificialidad. El misterio intrigante de lo nocturno ha perdido fuerza. Más faros y fuentes luminosas le han arrebatado algo de su espléndida manifestación, como quitándole esa esencial faceta de lo desconocido, y esa otra faceta de permitir incluso un peculiar ecosistema bajo su amparo.

Inevitablemente la retrospección aparece entre las asociaciones mentales, generando imágenes de inocencia derrochada por cada uno de los poros que cubren los tiernos cuerpos de lúdicos seres que se atienen al momento para simplemente ser ellos, y totalmente felices. Seres que tienen, mas bien tuvieron la virtud de no perder la capacidad de asombro para emocionarse por aquello que resultaba curioso y llamativo. 

Flotaban confundiéndose con los vientos y jugueteando con la oscuridad, haciéndose notorias por medio de su particular sistema de iluminación que hipnotizaba aquellas mentes de niñez. El juego se veía de inmediato presente al divisar destellantes presencias, esporádicas y a la vez mágicas...

¡¡ Ahí, ahí van....!!


Luego del correteo, la cosquillas luminosas por entre los dedos y las yemas arrancaban placenteras risas no ajenas a la extrañeza de la exacta fuente del destello tan hermoso que sostenían en sus manos, y que luego dejarían en libertad para que pudieran seguir alumbrando su propio camino y no provocar impactos adversos al curso natural de dichos seres noctámbulos.






Mas hoy, la irrupción de luz artificial casi permanente sólo permite ver a estos perfectos seres cuando falla la provisión de energía eléctrica y podemos tener a la noche tal y como es, con sus pequeños generadores luminosos danzando con los vientos y las partículas, permitiendo recordar esa magia que envolvía su misterio en la entrañable niñez...


Mientras tanto, 
¿dónde aguardas Nina-Kuru?

lunes, 31 de enero de 2011

Mermado a pedazos

Una mesa sobrecalentada por el rozamiento del lápiz, su forma simétrica había resucitado tras disipar el sin fin de hojas reciclables que adornaban el sitio de desorden, y el viento vespertino hizo su trabajo desplazando las partículas de polvo. Materia sobre materia, espacios que resultaban aparentemente inútiles existían como si nada y a la par de los Libros Sabios.


Los colores se escondían y solo relucía el grisáceo andar de la mina de carbón 
que se había paseado por olvidadas páginas tras haber dejado inscrito su legado
en un papel arrugado.


Se anunciaba el abrir y cerrar, el hojear, paginear y el leer entre líneas del libro que rozaba sensualmente esa mina traviesa. Las páginas iban sucediéndose y vagamente despertaban interés, hasta la # 48. Era una carilla como todas, llena de grafías, línea tras otra, párrafos amontonados, pero sobresalía un encabezado ennegrecido y un tanto grande:

 

Visitaciones extaciantes







La vista no logró bajar y se estancó en la parte superior derecha, en una manchita cuyas aristas visibles señalaban el orden que debía seguir la lectura de la página.  Siendo el siguiente:

1°. Desde el título, de derecha a izquierda.


               2°. El quinto renglón, desde la penúltima palabra y a la izquierda.

3°. Desde la mitad del séptimo renglón y a la derecha.                

                                4°. La primera palabra diagonal al segundo renglón, en la otra carilla. 



Así es como se dibujó un hermoso mapa de seguimiento para hilar ideas, mas no fue seguido porque los sentidos se enfocaron en ese punto inicial, un muy inusitado centro que señalaba las direcciones con sus formas que habían sido de tejido vivo hasta la dolorosa opresión que las destrozó.


¡Sí, eso, había perecido entre las páginas!
Un zancudo apachurrado por las fibras de celulosa cuyas
entrañas se habían esparcido por la presión,  y que extraño,
una de sus alas yacía sobre la palabra personas. 

Sin duda alguna una visitación extaciante para mí, para la mina de carbón del lápiz, y ni que hablar para el pobre zancudo.



domingo, 14 de junio de 2009

Resonante disturbio



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Sonidos perturbantes e incómodos interrumpen la actividad que me encuentro realizando. Automáticamente mi cerebro intenta reconocer tal ruido, al asociarlo mi actitud se transforma y adquiere los oscuros dotes del rechazo. Casi maquinalmente mis ojos intentan seguir la fuente del zumbido para lograr convencerme de la imagen que ya se ha formado en mi cabeza.
Efectivamente, doy por hecho que mis suposiciones eran ciertas, y que ese maldito zumbido provenía de un insecto.
La reacción inmediata que experimento es buscar la forma de eliminar a ese ser, aplastándolo con lo primero que encuentre. En este punto caben varias consideraciones argumentativas del por qué de tal reacción tan propia y cotidiana en la gente. Intolerancia e irrespeto son los primeros calificativos que se me ocurren ante tales acciones. Lo siguiente que se me ocurre es cuán despreciables somos por el hecho de considerar deliberadamente y por fugaces instantes, que otras formas de vida como los insectos nos estorban o perturban lo suficiente para ser eliminados; es decir decidimos sobre la vida de otros organismos por nuestra arrogancia y supuesta superioridad.
Es así como nuevamente pongo en tela de duda nuestra racionalidad tan característica, pero a la vez admito que yo tampoco dejo de pertenecer a este grupo de humanos abusivos y desalmados que se permiten despreciar diversas formas de vida, y eliminarlas como ¨ïnsectos¨, y tan sólo por nuestra maldita irritabilidad.