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jueves, 20 de diciembre de 2012

Re - Vida


La fuerza, la energía, la vida plena y feliz al tenerla por sagrada, un sinnúmero de razones por las cuales ser gratos con Allpa Mama al estar aquí y ahora. Somos seres de complementos, coexistimos, nuestra racionalidad debe conjugarse plenamente con el profundo sentir de estar junto con otros entes vivientes. La sabiduría natural entiende cómo hace lo que hace, y ese flujo energético de cada ciclo complementa nuestra  dinámica continua de crecimiento.

Semilla tras semilla, empiezan a germinar los sueños por días mejores, por nuevos y gratos amaneceres para los Runakuna. Reinicios frescos mediados por el respeto a la alteridad, la reciprocidad, los estrechos vínculos afectivos con quienes crear nuevas realidades y en paralelo, un trabajo artesanal pegado a la producción en la chakra para en tiempos de cosecha festejar a Yaya Inti,  Mama Killa y recordar siempre ese aliento milenario que brota del Hatun Shunku de Los Andes.





Abuelos, abuelas, padres y madres muy alegres recibiendo a los jóvenes en este largo y complejo andar vital. El reto de la coexistencia se comparte con los continuadores y la emotividad labrando sonrisas en cada ser, en cada pensar / sentir y en cada manifestación de regocijo y bienvenida.

Se suman más a la misión, paulatinamente hay algo que empieza a jalar a la matriz generadora y surge la necesidad de anhelar vida regenerada, revalorada.... porque sólo así un ciclo de conciencia moverá los existires.


 Tukuy shunkuwan, tukuy yuyaywan


¡¡ Kuyayay  Runakuna,  Kapak  Raymipi !!

sábado, 3 de noviembre de 2012

De Afinantes maneras



El puñado de seres se esconde como mejor puede. Las sucesiones de fibras les permiten una estancia cómoda y tranquila en aquellos aposentos madereros, conviviendo siempre con la expectativa de alguna ingerencia abusiva. De vez en cuando aumentan, pero logran acomodarse a la perfección sin mayores incovenientes. En cierta medida nunca han considerado como peligrosa  la posibilidad de superpoblarse ya que esporádicas limpiezas ocurren de manera casi automática y se ven "naturalmente" regulados.


El pertenecer a ese ecosistema describe la naturaleza de ambos entes y el efecto producido por aquella relación biológica, dando como resultado armonía y afinación perfecta. Las fuerzas obrando acompasadas y la voluntad estética de producir aquella sonoridad convergían en un mágico asentamiento derivado de fenómenos naturales, artificiales, armónicos, ondulatorios, resonantes, todos desembocando en la conmosión del orden o el caos.


Las notas ululan una tras otra, el viento desperdigado choca incesante mostrándose versátil a la fisonomía interna del túnel de madera, se reconocen las texturas para desencadenar la sensación placentera sobre un tercero, ajeno a tan curiosa ingeniería, que sin duda verá estremecido su oído ante tal asedio melodioso. Es así que esta coexistencia se manifiesta positivamente sobre los sentidos del otro, que valora y aprecia tan sólo el producto de un conjunto de fenómenos derivados de la relación simbiótica.







Así como en varios organismos, animados e inanimados, lo micro cohabita junto con lo macro y este contacto permanente de realidades posibilita la belleza manifestada a través de ondulaciones sonoras, a la larga patrones de afinación complacientes a las más diversas percepciones.


   El perfecto equipo aire - bacteria - madera - bacteria, conmueve a diario y pasa desapercibido 
por los conmovidos que no tienen en su canon a tales microorganismos como manifiesto de lo bello.


Y ese equipo también nos hace pensar que todo lo existente merece existir.



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Rurana

Se terminaba la siesta para Martina, su padre empezó a llamar a todos los wawas y estos demoraban en atender y dejar de lado los juegos y las golosinas. Ella mientras tanto se aferraba al lecho, pero su nombre había sido gritado por tercera vez y su madre no lo repetiría sin antes una buena reprimenda. Una vez que Telmo, el mayor de todos los jóvenes se halló delante, los demás con inusitado respeto ordenaron su accionar y de inmediato arrastraron sus pies descalzos fingiendo una columna, desordenada pero columna al fin. Uno a uno pasaron, siguiendo al joven cuyo liderazgo se hizo notar en su rostro y presencia.

Telmo no tardó en escuchar los gemidos quejumbrosos de los menores, mas la indiferencia del wambra les hizo entender que todo reclamo sería innecesario. El tramo no resultó nada corto y a cada metro los ánimos de los chiquillos parecían flaquear pero el joven continuaba inmutable. Luego de algunos minutos matizados de los vientos vespertinos y del crujir del pasto y la tierra con las plantas de los pies, finalmente todo ese divertido grupito llegó a las chakras de los sembríos donde ya se encontraban sus padres trabajando con valeroso entusiasmo.

Conmovedora bienvenida de los adultos a los jóvenes, quienes se dejaron contagiar rápidamente al recibir presentes y algo de comida. Al observar éstos últimos las nacientes plantitas de maíz que la Allpa Mama había ayudado a germinar, se vieron abrumados y al recibir sus herramientas se unieron a la solidaria labor de deshierbe de las chakras. Martina olvidó por completo su descanso y se dejó abrazar por el regocijo de la comunidad mientras compartía su herramienta con Telmo, quien observaba con admiración como ella no paraba de utilizar sus manos para contactarse con las raíces de Mama Sara.





A las primeras notas de los músicos, la gente empezó a celebrar con rebozante alegría y nuestros dos jóvenes se tomaron de las manos mientras empezaban a sentir el wayra en sus rostros y sus pies empezaron a seguir el compás de Los Andes.



¡¡ Feliz Kapak Raymi !!
Fiesta de la Nueva Vida y la Iniciación...

domingo, 27 de noviembre de 2011

Tatuado a tierra

Descolorida y mustia existencia del individuo que, respondiendo a ciertos esquemas artificiales de vanidad o de pura afinidad a lo moderno, desdeña lo "precario" del acercamiento con nuestra progenitora y la conexión natural con los seres biológicos. Ella, que aparte de parirnos y ampararnos a diario nos acogerá en nuestra última etapa vital, se ha mostrado totalmente desprendida pero no por ello piadosa. Nuestra actitud nos sigue alejando de su apego mientras cada día sus respuestas son más violentas y nuestra reacción aletargada.



Rozar las venas y tejidos con los vivos torrentes de la tierra produce un sentido despertar de confianza y seguridad, de respeto mutuo, de comprensión y de coexistencia armónica.

Inevitablemente los residuos de dicho encuentro son marcados relieves o surcos en la piel y un rastro de matices marrones oscuros que impregnan la esencia de la tierra en el individuo.

¿Cómo pensar entonces que ésto es sinónimo de suciedad?

Desde la niñez, lo pálido se nos ha asociado a la idea de limpio-puro, y en cuanto encontramos "manchas" de naturaleza, aparece como algo sucio por los cánones extraños a nuestra realidad. Abrazar a la Allpa Mama no puede ensuciarnos sino mas bien ennoblecernos en el continuo camino del reencuentro con la misma. Ese contacto que enriquece y refresca manda un influjo en la voluntad para recuperarla, seguirla de cerca, protegerla y realizar ofrendas que mínimamente reinvindiquen nuestra dependencia a su fertilidad,  y que a la vez reflejen algo de tardía gratitud. 

Liberarse de las ataduras artificiales para un abrazo mayor y más sentido resultaría óptimo para nuestras células, mas nuestras mentes confundidas por los convencionalismos no nos permiten tatuarnos a tierra y sentirnos dichosos del regocijo maternal, la unidad, el TODO.