domingo, 14 de junio de 2009

Resonante disturbio



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Sonidos perturbantes e incómodos interrumpen la actividad que me encuentro realizando. Automáticamente mi cerebro intenta reconocer tal ruido, al asociarlo mi actitud se transforma y adquiere los oscuros dotes del rechazo. Casi maquinalmente mis ojos intentan seguir la fuente del zumbido para lograr convencerme de la imagen que ya se ha formado en mi cabeza.
Efectivamente, doy por hecho que mis suposiciones eran ciertas, y que ese maldito zumbido provenía de un insecto.
La reacción inmediata que experimento es buscar la forma de eliminar a ese ser, aplastándolo con lo primero que encuentre. En este punto caben varias consideraciones argumentativas del por qué de tal reacción tan propia y cotidiana en la gente. Intolerancia e irrespeto son los primeros calificativos que se me ocurren ante tales acciones. Lo siguiente que se me ocurre es cuán despreciables somos por el hecho de considerar deliberadamente y por fugaces instantes, que otras formas de vida como los insectos nos estorban o perturban lo suficiente para ser eliminados; es decir decidimos sobre la vida de otros organismos por nuestra arrogancia y supuesta superioridad.
Es así como nuevamente pongo en tela de duda nuestra racionalidad tan característica, pero a la vez admito que yo tampoco dejo de pertenecer a este grupo de humanos abusivos y desalmados que se permiten despreciar diversas formas de vida, y eliminarlas como ¨ïnsectos¨, y tan sólo por nuestra maldita irritabilidad.

3 comentarios:

Tony dijo...

Que razón que tienes amigo Carlos, yo hasta este invierno tenía dos arañas que pululaban por la casa ya que al tener chimenea, entraban con la leña, y mi hija les puso hasta nombre a cada una, a veces estaban en un rincon, otras en otro y no hacían nada malo, eso para algunos les puede hacer pensar, que guarros, pero no tiene que ver la limpieza de la que me encargo con todo mi empeño con respetar la vida de dos arañas que están muy limpias y no hacen nada en su rincón.
Un saludo.

gerzon dijo...

los insectos no me gusta
y sin embargo no puedo dejar de mirarlos

CARICATO dijo...

Curioso e interesante texto.
Tampoco podemos negar que despreciamos a moscas o zancudos, sin embargo, hay insectos a los que consideramos un poco, por ejemplo a las "mariquitas", catsos, mariposas y arañas casi siempre procuramos no matarlos y ponerles a buen recaudo en algún parque o jardín. Pero no se limita sólo a los insectos lo que tú dices: también nos provocan gran conmoción ratas y ratones, a quienes se los asesina a veces de formas muy despiadadas... es cierto que también transmiten enfermedades y todo eso (como si nosotros no esparciéramos enfermedades), en todo caso, deberíamos tener una mayor conciencia ambiental para que todos esos bichitos y animales pequeños puedan tener sitios donde vivir y ser respetuosos con la naturaleza.