lunes, 19 de octubre de 2009

Frente a Ella



Perdido entre fango y matorrales mantuve una soledad flagelante producto de mi maldita novelería por ingresar al ejército; para "servir a la patria". En medio de tanta desolación, algo me despertó del letargo. No le dí importancia. Al instante pude observar la perfecta silueta de una mujer que se deslizaba en el viento, envuelta en una túnica. Absorto no tuve reacción, pero tras meses de no contemplar una belleza femenina, simplemente la seguí.


Su caminar armonioso me excitaba, el frágil movimiento de su pelo despedía aromas de niña casta. Casi sin darme cuenta, estaba ante una pequeña choza nada inspiradora. Ella entró sin vacilar y apenas regresó a mirar, sabía que yo estaba detrás. Una vez dentro mi respiración se detuvo. Nunca había visto una decoración tan sublime, propicia para esa situación en que mis instintos estaban por saltar como fieras hambrientas.


Me adentré en un pequeño cuarto. Había un lecho y ella estaba de espaldas. Dejó caer esa ligera túnica y pude contemplar su perfección. Muslos bronceados y esbeltos, nalgas sensualmente definidas , brazos libres y complacientes. Dió vuelta y en ese instante mi líbido estaba por destrozar mi ropa. Dejé todo a un lado, sin perder de vista como se acariciaba los pezones con sensualidad. Sus senos voluptuosos, completamente firmes y sedientos de caricias, me volvían loco.


Una vez desnudo, mis brazos se extendieron y palparon ese delicioso cuerpo ávido de sexo, ella mientras tanto introdujo dos o tres dedos en su vulva, estimulándose el clítoris. Nos besamos desaforadamente y dejamos que nuestras lenguas vagaran juntas mientras se masajeaban, húmedas y sin timidez. Percibí leves gemidos, producto del placer que invadía su cuerpo. Cerrando los ojos sentí su calor muy próximo a mi virilidad, totalmente erecta. Era pasión pura, pero no nos dejamos apoderar por la impaciencia.


Nos recostamos en ese fragante camastro que adoptó las formas de nuestros cuerpos que, dotados de vida propia, se fusionaron con intensas respiraciones y con placenteros gemidos. Al parecer mis poros se dejaron embriagar por esa sublime mujer, cuyos movimientos me perdieron en dimensiones de placer inimaginables. Ella seguía mordiendo mis labios mientras yo la poseía y la tomaba por las ardientes piernas que se ceñían a mí .


El clímax acalorado, llegó en medio de vestigios del hambre carnal, ahora saciada. No pude dejar de tocar su silueta tan preciosa. Ambos, aliento fatigado y satisfechos libramos una batalla carnal, víctimas de nuestro vigor sexual. Sin duda alguna la mejor batalla de mi vida., en la única que di todo de mi ser.


Ahora, meses después, reflexiono y me pregunto, ¿cómo fue posible este encuentro en medio de la nada?


N:
Primera incursión en la narrativa erótica, para clase de Literatura.

15 comentarios:

Nadie dijo...

Me conoces, pero no notaste mi presencia. No te imaginas quien soy...ni tienes una idea vaga, cierto??

Nadie dijo...

Rompes mi alma cada vez que escribes..y en el leve suspiro de letra, ansío verte

michupunki dijo...

yo te pongo un 100 en ese trabajo... osea es erótico y dulce a la vez es perfecto mi charlie me has sorprendido...... tqm amigo

r1ck7 dijo...

...sobresaliente brother,

destaco el uso de los sustantivos, le hacen justicia a ese soldado,

muy bien Carlos,
te felicito,

sinceramente,

Ricky!...

r1ck7 dijo...

...PD: me pregunto si a Nadie se le pasó por la cabeza (por un instante) ser esa doncella a quien tus palabras batallen?

Nadie dijo...

No soy buena para dar pistas.
Tiene sentido esto??
No te voy a decir quien soy..y tu no lo vas a adivinar..
Pregúntame lo que quieras

Nadie dijo...

Y si...se me paso por la mente...algún día seré tu musa

r1ck7 dijo...

...el anonimato te concede la libertad para decirle a Carlos todo.

Pero si jamás sabrá quién eres, ¿cómo escaparás de ésta, tu tortura?...

Nadie dijo...

No es una tortura, jamás lo ha sido...y si lo fuera..prefiero seguir sufriendo una agonía lenta

r1ck7 dijo...

...dichoso aquel que tu alma ha capturado...

Nadie dijo...

Pues a él, lo que menos le causa es dicha..

Nadie dijo...

Siento libertades. Por el misterio. No podría enfrentarte. Imagino tu cara de decepción, o mejor de asombro, tal vez ambas.
No sé que pensar. No se que piensas de esta locura sin objeto.

Nadie dijo...

Dame un motivo..solo uno..y con él trata de convencerme de salir de la incógnita

JuGLaR dijo...

gran relato carlitos... loa verdad ke me ha dejado varias sensaciones en la piel...

Deysi dijo...

Nada más hermoso como la sensualidad de las palabras, todo ese sortilegio escondido tras las letras.

KUSHI MASHI.

ANKALLI