domingo, 13 de febrero de 2011

A Dormir




Ayer pasé por Chimbacalle y tropecé con las olvidadas rieles de la vía férrea. Me estremeció el recuerdo de la niñez cuando con inmensa emoción nos dirijíamos con mis padres a ver como pasaba el tren. Ahora sólo se percibe el abandono de un hermoso atractivo que se ganó mi cariño.

Los travesaños de las vías yacían destrozados y uno de ellos, sin sujeción, se mostraba como un hijo desamparado ante mí. Lo tomé y lo traje a casa, ahora me acompaña junto a la cama cuando quiero evocar los viajes en tren, por lo menos en mis sueños.

4 comentarios:

Cine en cuenca dijo...

muy bonito, corto pero sufieciente, te hace pensar!

Jimmy dijo...

En los sueños, todo sucede en los sueños.

David Nicolalde dijo...

Hasta ahora, nunca en la vida, me he subido en un tren... supongo que aguardará un momento especial para hacerlo... Saludos!!!

Iria Vigée Lebrun dijo...

..muy bueno chico!..